Wednesday, December 08, 2010

AIR POLLUTION AND CARDIOVASCULAR DISEASE




Apparently, climate change’s defenders present at the global conference on this subject that takes place in Cancun/Mexico, are breaking down in public for lack of proper communication. It is argued that endangered animals are shown with so little emotional advertising. On the other hand and according to Nature, although to date no evidence of malpractice in scientific research related to climate change has put in evidence, the knowledge of the contents of 160 MB of data containing over 1,000 e-mails and other 3000 documents stolen from East University Anglia (2009/Climate Gate), allowed knowledge of clashes between climate scientists, some of whom allegedly had interfered with peer review processes, handling missing data and perhaps to defend their results, making global warming appear more serious than it is. This has increased the popular skepticism in this regard.

In this context, the article written by SD Adar, R Klein, Barbara EK Klein and others (Department of Epidemiology, University of Washington), published in PLOS seems relevant. There, is indicated after a study to 4607 participants (46 to 87 years) without cardiovascular disease that in the short or long-term, the levels of fine particulate matter PM2, 5 (2.5 mm in diameter, generated by motor vehicles, plants energy and other combustion sources), are associated with observable differences in the structure of retinal microvasculature. Individuals living in areas with high air pollution concentrations and that experienced daily pollution increases in the short and long term, have narrower arteriolar diameters even after controlling traditional risk factors, favoring the hypothesis that air pollution is associated with the development and exacerbation of clinical cardiovascular disease.

POLUCION AEREA Y ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR

Al parecer los exégetas del cambio climático presentes en la conferencia mundial que sobre el mismo tema se realiza en Cancún/Mexico, están perdiendo fuerza en el público por falta de una comunicación adecuada. Se arguye que animales en peligro de extinción son mostrados con escasa fuerza emocional publicitaria. De otro lado y según Nature, aunque hasta hoy no hay evidencia de malapráctica en investigaciones cientificas relacionadas con el cambio climatico, el conocimiento del contenido de 160
MB of datos conteniendo mas de 1,000 e-mails y otros 3,000 documentos, robados a la Universidad East Anglia (2009/Climate Gate), permitiendo conocer los enfrentamientos entre científicos climaticos, algunos de los cuales supuestamente habrían interferido procesos peer review, manipulado datos y tal vez omitido otros para defender sus resultados, haciendo aparecer al calentamiento global mas grave de lo que es, lo que ha incrementado el escepticismo popular, al respecto.

En este contexto, el articulo de S D Adar, R Klein, Barbara E K Klein y otros (Departamento de Epidemiologia de la Universidad de Washington), aparecido en PLOS nos parece pertinente. Allí, se indica tras estudiar a 4607 participantes (46 a 87 años de edad), sin enfermedad cardiovascular que las concentraciones a corto o largo plazo de materia particulada fina PM2,5 (2.5 µm de diámetro, generadas por motores de vehículos, plantas de energía y otras fuentes de combustión), se asocian a diferencias observables en la estructura de la microvasculatura retiniana. Los individuos que habitan en zonas con concentraciones de polución aérea alta y que experimentan incrementos diarios de la polución diaria a corto y largo plazo, tienen diémetros arteriolares más estrechos aun después del control de factores de riesgo típicos, favoreciendo hipótesis que relacionan la polución aérea con el desarrollo y exacerbación de enfermedades clínicas cardiovasculares.

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