Tuesday, May 11, 2010

UNIVERSAL MUSIC



In an interesting article the scientific journalist Philip Ball/New Scientist, discusses positions around which Josh McDermott (Center Neural for Science/NY University), say that our musical sense is consequence of an evolutionary brain adaptation, to which cultural dependences must be added according to the cultural group we belong, reason from our initial aversion to strange musicians. Although some composers think that music is an universal form of communication able to transcend cultural barriers and languages and the psychologists that it is innate the way like we make and we respond musically is specific of each culture.

For naturalistic like Pitágoras, 2 notes played simultaneously sound harmonic if the longitude of their strings is related to their acoustic frequencies in simple relationships. Notes separated an octave, have frequencies in reason of 1:2, being harmonious because they are natural, while combinations of frequencies but complex sound jarring and dissonant. When playing a string the tones of the first and third overtones, are one and two octaves above any natural basic tone. The second overtone is an octave, but a perfect fifth above the natural tone. Mixing tones harmoniously in a single note gives an exact representation of our sonic environment, selected by the evolution. Contrary to overtones with harmonic intervals, the dissonant ones don't overcome. Although some cultures don't use the octave neither the fifth (gamelan indonesian music), most cultures base their musical scales around the octave and the perfect fifth.

Trehub and Glenn Schellenberg, examining infants of 9 months noticed their preference for consonant intervals. Fetuses listen music during the third trimester and recognize their mother’s voices when being born, showing preferences for consonance and original music, without modifications. Laura-Lee Balkwill and William Forde Thompson, noticed that Canadians listeners easily identified happiness or sadness in Hindustani or Navajo musical pieces. For western listeners the biggest scale is cheerful and the minor sad. Relatively fast music is cheerful and the slow sad. Melodies with irregular changes, or unusual tones are associated to negative emotions as long as music imitates emotions that respond to identification of patterns and regularities. As we cannot sustain many tones at the same time in our mind, we need intervals of certain size. According to evolutionary musicians, a deep connection exists between music and emotions. According to Thomas Fritz, African native populations, recognize happiness, sadness and fear in western musical pieces, preferring original music, without modifications.

MUSICA UNIVERSAL


En un interesante artículo el periodista científico Philip Ball/New Scientist, discute posiciones en torno a quienes como Josh McDermott (Center for Neural Science, NY), opinan que nuestro sentido musical es consecuencia de una adaptación cerebral evolutiva, a la que se añaden dependencias culturales acorde con el grupo cultural al cual pertenezcamos, razón de nuestra inicial aversión a músicas foráneas. Aunque algunos compositores piensan que la música es una forma universal de comunicación capaz de trascender barreras culturales y lenguajes y los psicólogos que es innata ; el modo como hacemos y respondemos musicalmente es especifico de cada cultura.

Para naturalistas como Pitágoras, 2 notas tocadas simultáneamente suenan armónicas si la longitud de sus cuerdas se relaciona a sus frecuencias acústicas en relaciones simples. Notas separadas una octava, tienen frecuencias en razón de 1:2, siendo armoniosas porque son naturales, mientras combinaciones de frecuencias más complejas suenan ásperas y disonantes. Al tocar una cuerda los tonos del primer y tercer sobretono, están una y dos octavas por encima de cualquier tono básico natural. El segundo sobretono es una octava, más un perfecto quinto encima del tono natural. Mezclando tonos armoniosamente en una sola nota se genera una representación exacta de nuestro medio ambiente sónico, seleccionado por la evolución. A diferencia de los sobretonos con intervalos armónicos, los disonantes no se sobreponen. Aunque algunas culturas no usan la octava ni la quinta (música gamelan de Indonesia), la mayoría de culturas basa sus escalas musicales alrededor de la octava y el perfecto quinto.

Trehub and Glenn Schellenberg, examinando infantes de 9 meses notaron su preferencia por intervalos consonantes. Los bebes escuchan música durante el tercer trimestre y reconocen la voz de su madre al nacer, mostrando preferencias por la consonancia y música original, sin modificaciones. Laura-Lee Balkwill y William Forde Thompson, notaron que escuchas canadienses identificaban fácilmente alegria o tristeza en piezas musicales Hindustani o Navajo. Para escuchas occidentales la escala mayor es alegre y la menor triste. Música relativamente rápida, es alegre y la lenta triste. Melodías con cambios prolongados irregulares, o tonos inusuales se asocian a emociones negativas en tanto la música imita emociones, que responden a la identificación de patrones y regularidades. Como no podemos sostener al mismo tiempo muchos tonos en nuestra mente, necesitamos intervalos de cierto tamaño. Según músicos evolutivos, existe una conexión profunda entre música y emociones. Según Thomas Fritz, poblaciones nativas africanas, reconocen felicidad, tristeza y miedo en piezas musicales occidentales, prefiriendo música original, sin modificaciones.

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