Wednesday, May 23, 2007

Australian saltwater.

http://www.youtube.com/watch?v=VGyb_-HIp8A





In this satellital view (left), it is appraised that most part of Australia (25 million inhabitants), are desert or semi desert (in brown). The few green areas, are in the Southeast, the Northeast and upon the Gulf of Carpentry. The vegetation includes only a narrows strip (10 - 150 km), from the coast. Australia depends on the technology for its farming production. Being a desert country it suffers by the high salinity surplus with when in ancient times the sea covered most of its territory. All australian water wells are salty, unsuitable. For that reason, the Australians fear population increases. At the moment Australia resorts massively to desalination of the water of sea, a process of separation of salt of the water of the sea (or brackish waters). The used technology is inverse osmosis (to see top,right): applying mechanical pressure it is made pass the water through an artificial membrane, separating the salt and obtaining pure water. Now, Alan Carpenter Premier of Australia tries to construct a second desalination plant (cost: 1 billion dollars), in Binningup 155 to the south of Perth, using geothermal energy, the same that completed in 4 years, would provide 45 gigaliters of water each year, amount similar to the generated by the present plant of desalination (opened this year), in Cockburn Sound, Kwinana, 41 km to the south of Perth. With it, the Australian government hope to add to 13% of recycled water provided to the public, a 30% total desalinated water.

Greenpeace, opponent of this idea adduces that the environmental, negative impact of desalination plants in coastal zones will damage the landscape. To which there is to add the immense amounts of electrical energy to be consumed to overcome the osmótic pressure (70kg/cm2), to later pump the water from its origin and towards to deposits of storage. Finally, remains the salmuera very concentrated in salts, with differences of pH and temperature respect to original water and presence of chemical agents (heavy metals, biocide, anti-incrustants and others), that reverted to the sea, will kill fishes. In the worse one of cases, Greenpeace thinks that energy necessary for this process must be of renewable origin and that desalination must be the last one of the options to choose. Paul Omodei, parliamentary leader of the opposition, thinks that aqueducts (although dependent of climate), recycled water and pipeline water coming from the north, are cheap and ecological options but.

Aguas saladas australianas

En esta vista satélital, se aprecia que la mayor parte de Australia (25 millones de habitantes), es desértica o semi desértica (en marrón). Las pocas áreas verdes, están en el Sudeste, Nordeste y encima del Golfo de Carpintería. La vegetación comprende apenas una estrecha faja (10 - 150 km), a partir del litoral. Australia depende de la tecnología para su producción agropecuaria. Siendo un pais desértico sufre por la alta salinidad remanente de cuando el mar cubría la mayor parte de su territorio. Todos los pozos de agua australianos son salados, inservibles. Por ello, los australianos temen incrementos poblacionales. De momento Australia recurre masivamente a la desalinización del agua de mar, un proceso de separación de la sal del agua del mar (o aguas salobres). La tecnología empleada es ósmosis inversa : aplicando presión mecánica se hace pasar el agua por una membrana artificial, separando la sal y obteniendo agua pura. Ahora, Alan Carpenter Premier de Australia pretende construir una segunda 2 planta de desalinización (costo : 1 billón de dólares), en Binningup 155 al sur de Perth, utilizando energia geotérmica, la misma que completada en 4 años, proveeria 45 gigalitros de agua al año, cantidad similar a la generada por la actual planta de desalinización (abierta este año), en Cockburn Sound, Kwinana, 41 km al sur de Perth. Con ello, el gobierno australiano espera añadir al 13% de agua reciclada suministrada al público, un total de 30% de agua desalinizada.

Greenpeace, opositora de esta idea aduce que el impacto ambiental, negativo de las plantas desaladoras en zonas costeras dañará el paisaje. A lo que hay que agregar las cantidades inmensas de energía eléctrica a ser consumidas para vencer la presión osmótica (70kg/cm2), bombear el agua desde su origen y posteriormente hacia los depósitos de almacenamiento. Finalmente, el residuo salmuera, muy concentrado en sales, con diferencias de pH y temperatura respecto del agua original y presencia de productos químicos (metales pesados, biocidas, anti-incrustantes y anti-espumantes), que revertidos al mar, matarin peces. En el peor de los casos, Greenpeace opina que toda la energía necesaria para este proceso deberia ser de origen renovable y que la desalación debe ser la última de las opciones a elegir. Paul Omodei parlamentario lider de la oposición, opina que los acuiferos (aunque dependientes del clima), el agua reciclada y aguaductos procedentes del norte, son opciones mas baratas y ecológicas.

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