Saturday, August 07, 2010

SELF-REGENERATION OF ORGANS IN ANIMALS


Blau, Pomerantz and Pajcini (University of Stanford), have taken an important first step in self-regeneration of organs or limbs in animals. After silencing 2 onco-suppressive genes (Rba and Arf), of muscle cells of mouse by means of exposition to a chemical (silencing-RNA), cells began to be divided, being isolated some that were reverted to a state similar to stem-cells whose offspring was injected to a mouse leg melting with existent muscle cells, helping to repair muscle damaged tissue in a similar process to that of newts that self-regenerate their limbs. Inhibition of oncosupresors genes, impedes the entrance of many cells to the cellular cycle. The participation to will in the cellular cycle is a prerequisite to manufacture new tissues and to plan future regenerative therapies in humans. The tissues but specialized or differentiated of mammals remain in a steady state that doesn't allow cellular division, impeding the regeneration. During the evolution, mammals lost their regenerative capacity to expense of better tumoral suppression and extended lifespan.



In newts and fish, an old gene: Rb (retinoblastoma), is naturally inactivated, while they self-regenerate tissues or organs. The mammals possess 2 oncorepresors genes: Rb and Arf. The last disables any cancerous cell if Rb fails. Newts lack the gene Arf that mammals acquired after their lineage were separates from amphibians. While humans lost their regenerative capacity, newts and zebrafish can regenerate limbs, fins and heart parts. A human can renovate his liver and until the tip of a finger if he is very young. The ideal thing is to inhibit genes for short periods of time with correct dose of drugs. When disappearing the effects of the drugs, the antitumoral function antitumoral of the gene is restored. Another interesting work is the reprogramming of adjacent heart cells, after a heart attack. Srivastava and colleagues have identified 3 proteins (of a total of 14), able to transform fibroblasts into heart muscle cells. For it Srivastava has developed 3 drugs able to substitute to 3 proteins involved in reprogramming process. The drugs could be infused by means of stents during operations type bypass. With stents located to the interior of a heart artery the drugs could transform some heart cells into muscular heart cells. It cares to differentiate this process of Yamanka’s method which transforms skin cells into embryonic stem cells and then new heart muscle tissue. While Yamanaka’s method can form tumors, that of Srivastava not, because it avoids the stadium of embryonic cells.



AUTOREGENERACION DE ORGANOS EN ANIMALES.



Blau, Pomerantz y Pajcini (Universidad de Stanford), han dado un importante primer paso en la auto-regeneración de órganos o miembros, en animales. Tras silenciar 2 genes onco-supresores (Rba y Arf), de células musculares de ratón mediante exposición a un químico (silencing-RNA), las células empezaron a dividirse, aislándose algunas que fueron revertidas a un estado semejante a células madre, cuya progenie fue inyectada a una pierna de ratón fundiéndose con células musculares existentes, ayudando a reparar tejido muscular dañado en un proceso similar al de lagartijas que autoregeneran sus colas. La inhibición de genes oncosupresores, impide la entrada de muchas células al ciclo celular. La participación a voluntad en el ciclo celular es un prerequisito para fabricar nuevo tejido y planificar futuras terapias regenerativas en humanos. Los tejidos más especializados o diferenciados de los mamíferos permanecen en un estado silente que no permite la división celular, impidiendo la regeneración. Durante la evolución, los mamíferos perdieron su capacidad regenerativa a expensas de mejor supresión tumoral y vida más prolongada.



En lagartijas y peces, un gene antiguo : Rb (retinoblastoma), es inactivado naturalmente, mientras auto-regeneran tejidos. Los mamíferos poseen 2 genes oncorepresores: Rb y Arf. Este ultimo inhabilita a cualquier célula cancerosa si el Rb falla. Las lagartijas carecen del gene Arf, que los mamíferos adquirieron después que su linaje se separo de los anfibios. Mientras los humanos perdieron su capacidad regenerativa, lagartijas y zebrafish pueden regenerar miembros, aletas y partes cardiacas. Un humano puede renovar su hígado y hasta la punta de un dedo si es muy joven. Lo ideal es inhibir genes por cortos periodos de tiempo con dosis correctas de drogas. Al desaparecer los efectos de las drogas, la función antitumoral del gene queda restaurada. Otro trabajo interesante es la reprogramación de células cardiacas adyacentes, después de un ataque cardiaco. Srivastava y colegas han identificado 3 proteínas (de un total de 14 estudiadas), capaces de convertir fibroblastos en celulas musculares cardiacas. Para ello Srivastava ha desarrollado 3 drogas capaces de sustituir a 3 proteínas involucradas en el proceso de reprogramación. Las drogas podrían ser infundidas mediante stents durante operaciones tipo bypass. Con stents ubicados al interior de una arteria cardiaca las drogas podrian convertir algunas células cardiacas en células cardiacas musculares. Importa diferenciar este método del de Yamanka, que convierte células de piel en células madre embrionarias, para de allí recién formar tejido muscular cardiaco. Mientras el método de Yamanaka puede formar tumores, el de Srivastava no, porque evita el estadio de células embrionarias.

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